Un Maldonado impecable hizo historia en la Fórmula 1

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Pastor Maldonado conquistó en el Gran Premio de España la primera victoria de su vida, la primera de Venezuela en la historia de la Fórmula 1. El valiente piloto resistió en una cita durísima ante el ataque de Fernando Alonso, segundo en Montmeló, y feliz por recuperar las buenas sensaciones con su Ferrari.

La mejora del coche italiano le lanza hasta la cabeza del Mundial. Comparte liderato ahora con Sebastian Vettel, aunque el alemán tiene la primera casilla por acumular puestos finales más altos en las anteriores carreras del calendario. Alonso confirma que su monoplaza ha progresado y las perspectivas en su misión más ansiada, la búsqueda del título, se abren de par en par tras un domingo electrizante en el circuito catalán.

Sin Lewis Hamilton de por medio, castigado a la última posición, Pastor Maldonado y Fernando Alonso tenían un duelo al sol pendiente en la salida. Ya esta temporada se habían jugado alguna curva a pecho descubierto, y bien sabía el español que el piloto favorito de Hugo Chávez se defiende a codazos. Con el verde en el semáforo, el Ferrari volvió a partir poderoso en línea recta hacia la trampa de la primera curva. De reojo, el venezolano, ‘pole’ por sorpresa, vio el impulso del coche rojo y se echó decidido hacia la derecha, para cerrar el paso.

En paralelo, el Williams y el Ferrari, a escasos centímetros encararon el giro inicial. Tremendo cuerpo a cuerpo, con Alonso resistiendo con bravura la acometida. La posición era suya y el liderato también. Pegó un pisotón al acelerador y se deshizo del aliento de su correoso rival, con el que no se rozó de milagro.

Ganando ese peligroso envite, el asturiano encaró el primer giro con el mismo entusiasmo que las tribunas, encendidas al verle cruzar por la recta de meta al frente del pelotón. Le seguía Maldonado y Raikkonen, los tres en menos de cuatro segundos, camino de la tanda de cambios de ruedas. El carrusel, en torno a la vuelta 10, dejó el trío delantero sin cambios.

Alonso, ya con neumáticos duros, rodaba consistente, siempre con un par de segundos de ventaja sobre el Williams. Pero el viaje cambió en la segunda visita a los garajes. Ahí ganó la mano el equipo inglés, que quería una victoria para su alicaído palmarés, sin premio desde Interlagos 2004. Se adelantó una vuelta la parada del suramericano, que dejó al Ferrari en pista. Ese movimiento dio el liderato a Maldonado, beneficiado por la buena salud de su nuevo calzado y porque Alonso se encontró tráfico en su giro en solitario, antes de ir a boxes. Le molestó el novato Charles Pic, de Marussia, y quedó, de repente, a seis segundos del Williams.

Con Raikkonen retrasado ya a más de 10 segundos, disputándose el podio con su propio compañero, la carrera quedó entre Alonso y Maldonado, con el español obligado a la remontada. Según caían las vueltas, el Ferrari recortaba la distancia. El abismo llegaba en la tercera parada. Otra vez se adelantó Williams, en la 41, muy pronto, con 25 vueltas todavía en el horizonte. En el muro italiano decidieron llamar a su líder tres giros más tarde, con la idea de tener las gomas más frescas en los últimos instantes del gran premio.

Vibraban las tribunas, se movían las banderas, por primera vez desde 2006, Alonso peleaba por la victoria en su casa, en el Gran Premio de España. En la vuelta 50, el asturiano se lanzó a por Maldonado, a menos de un segundo, con el alerón DRS activado. Un mano a mano precioso, clavando a veces sus tiempos, al que se incorporó, sin pedir cita, Kimi Raikkonen, que paró por tercera más tarde. Estaba lejos, a casi 20 segundos, pero el finlandés comenzó a pegar dentelladas a la diferencia.

Por arriba, los dos primeros pararon el ritmo para no quemar más sus gomas, pendientes ahora del perseguidor de Lotus Renault. Al entrar en las diez últimas vueltas, Alonso apretó de nuevo el acelerador. Su acoso fue total al Williams, mientras Raikkonen iba limando segundos. ¿Llegaría a tiempo? La victoria estaba abierta en la carrera más emocionante de la historia de Montmeló. En ese momento, las Pirelli del Ferrari comenzaron a flaquear.

Entonces, Alonso comenzó a pensar en su objetivo principal, el título mundial. Maldonado escapó hacia el primer triunfo de su vida, y el bicampeón comenzó a mirar por el retrovisor la llegada de Raikkonen. Conservó gomas y entró con el Lotus a la espalda. Domingo para Venezuela y coliderato de la general para el ferrarista tras un gran premio fantástico.

El Mundo.es

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